Edward Quinn vivió y trabajó como fotógrafo de la década de 1950, en la Costa Azul , durante los “años cincuenta de oro” el patio de recreo de las celebridades del mundo del espectáculo, el arte y los negocios. Se trasladó al sur de Francia por motivos laborales. Allí se interesó gradualmente por la fotografía llegando a realizar en 1951 fotografías a Audrey Hepburn.
En 1951 Edward Quinn conoció y fotografió a Pablo Picasso por primera vez. Su amistad duró hasta la muerte de Picasso en 1973. Este encuentro con Picasso iba a ser enormemente influyente para Quinn y a su obra posterior.

Picasso sabía que la fotografía era un buen medio para la creación de una imagen pública específica. Así, a la hora de fotografiarse se rodeaba de unas personas determinadas o colocaba las cosas de cierta manera. Todo ello lo hacía para poder mantener el culto que se había creado hacia su persona, para esta muestra nos centrarenos en la relación entre el pintor y el fotógrafo Edward Quinn.

Quinn fotografió primero a un Picasso trabajando unas cerámicas con motivos decorativos que hacen alusión al mundo del toro y del toreo. El artista utilizaba este mundo para crear una imagen del prototipo de español de la época en torno a él, imagen que él no compartía completamente ya que se adecuó, desde su llegada, a la nueva cultura de Francia; más de su nuevo gusto.Poco a poco se creó un intenso vínculo entre artista y fotógrafo,  empezándole a fotografiar en su vida privada.
Picasso y Edward Quinn acabaron formando una fructífera y duradera amistad.